#MOOCaféArgentina

Tal y como estaba previsto en esta Unidad 6, la tarea de la semana ha sido participar en un evento #MOOCafé a través de Google Hangout, bien creando nuestro propio evento o bien siguiendo la de algún otro compañero del curso.

En mi caso, me uní al evento creado por Silvina (#MOOCaféArgentina), en el cual estuvimos debatiendo sobre las distintas cuestiones que se nos plantean desde la plataforma del curso.

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En primer lugar, gracias a este evento, he podido conocer la situación que atraviesa Argentina, en concreto, en el aspecto educativo. Las condiciones en que se encuentran la mayoría de los centros educativos, más en unas comunidades autónomas que en otras, en cuanto a la conexión que tienen a Internet. Muchos de los participantes en este evento, de nacionalidad argentina, demandan dicha conexión, puesto que la escuela del siglo XXI está avanzando a pasos agigantados y, en países como éste, se está quedando estancada porque no dispone de los medios ni de los recursos necesarios para trabajar.

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Por otra parte, la escuela del siglo XXI, pienso que debería basarse en un modelo inclusivo. La escuela del futuro precisa de un cambio de paradigma, en el cual tanto los docentes como los alumnos tengan un papel activo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En primer lugar, debería abogarse por la formación de los docentes, sobretodo en temas relacionados con la curación de contenidos y con el uso de las Nuevas Tecnologías. Los docentes deben poseer una huella digital importante para formar a sus alumnos de acuerdo a las necesidades de la sociedad en la que nos encontramos. Y, además, toda esa formación de los docentes debería focalizarse en la formación de los alumnos, teniendo muy en cuenta la infoxicación.

La docencia de contenidos basada puramente en la memoria y la repetición debe dejarse atrás, y debemos basar la docencia hacia las nuevas tecnologías. Por ello, empieza a ser muy importante la creatividad docente, en todos los niveles y etapas educativas. Deben empezar a crearse nuevos ambientes y entornos de aprendizaje creativos, interactivos, motivadores, que lleven a los alumnos a formar parte de un proceso de aprendizaje útil y contextualizado.

Es decir, deben priorizarse los aprendizajes relevantes. La escuela del siglo XXI debe estar formada por esta clase de docentes y, el propio centro educativo, deberá trabajar en base a plataformas virtuales (como ya ocurre con la mayoría de las escuelas en España). Debe producirse ese cambio de la escuela tradicional a la escuela del futuro. Aunque, actualmente, “se ha cambiado la tiza por las TIC, pero la manera de enseñar no ha cambiado” (como bien dijo un compañero del curso), por tanto, no hemos conseguido dicha evolución, por el momento.

La escuela necesita innovación, necesita introducir el uso de las nuevas tecnologías en la educación para seguir avanzando y respondiendo a las demandas de la sociedad en la que estamos inmersos. Ahí es donde entra la interacción virtual de las comunidades educativas.

Como bien dije anteriormente y como podemos ver, las escuelas están muy lejos del conocimiento y manejo de los recursos virtuales y de las nuevas tecnologías. Por ello, los docentes deben formarse para enseñar, posteriormente, a sus alumnos a aprovechar todos los medios y recursos que tienen a su disposición (desde teléfonos móviles hasta ipods, tablets, ordenadores, etc.), para empezar a avanzar hacia esa escuela del futuro. De esta forma, la escuela del siglo XXI conseguiría formar aprendices permanentes y autorregulados.

Por otro lado, otro agente clave en toda esta historia es la familia, los padres y las madres de los alumnos. La mayoría de las familias, actualmente, siguen pensando en la escuela tradicional, en aquella en la que ellos mismos han estudiado. Y, en el siglo XXI, si queremos ir hacia delante, debemos empezar por cambiar esa idea de que la educación sólo se da en un aula. Es necesario concienciar a los padres y madres de que la educación también puede darse virtualmente, tenemos que hacerles ver que la “arquitectura” de un centro educativo no se limita a un conjunto de aulas en las cuales los alumnos reciben la lección y hacen sus tareas. Las familias deben estar concienciadas de la necesidad de generar nuevos espacios y formas de aprendizaje.

La educación necesita que todos los educadores empecemos por utilizar las nuevas tecnologías en favor de un aprendizaje dinámico, motivador, innovador y más acorde a las necesidades de la sociedad actual. Y, a lo mejor para conseguirlo, es necesario cambiar la “burocracia” de las escuelas. Empezar por no prohibir dispositivos electrónicos, como móviles, tabletas, ipods, etc., y empezar a pensar qué aprendizajes nos pueden ayudar a conseguir de una forma interactiva.

Por tanto, la educación es algo que afecta e influye en toda la comunidad, tanto familia como docentes y alumnos. Y cualquier otro miembro del entorno educativo. El alumno es el primer agente que tiene que tener un papel activo en su proceso de formación.

A continuación, adjunto la película de la Educación Prohibida, de forma que seamos más capaces de ver la necesidad de este cambio de paradigma…

 

Finalmente, he de decir que ha sido una experiencia totalmente enriquecedora. Nunca había formado parte de un evento de este tipo, ni había utilizado la herramienta Google Hangout. Me ha parecido una actividad fascinante y motivadora.

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